Octubre es el mes de las historias de terror, los disfraces y las criaturas misteriosas. Pero existen otros monstruos que no necesitan esperar a Halloween para aparecer. No tienen colmillos ni se esconden debajo de la cama. Pueden hacerse pasar por un familiar, un ejecutivo de una institución financiera o incluso enviarte un mensaje que parece completamente real.
Hablamos de los fraudes digitales, una amenaza que puede poner en riesgo tu información personal y tu dinero.
Lo más peligroso es que estos intentos de estafa suelen aprovechar emociones como el miedo, la preocupación o la urgencia para conseguir que tomes decisiones sin pensar.
Por eso, te invitamos a conocer la Casa del Terror del Fraude, un recorrido por tres situaciones que podrían ocurrirle a cualquiera.
¿Te atreves a abrir las puertas?
Primera puerta: el fantasma de la urgencia
Cuando el miedo intenta convencerte de transferir dinero
Imagina que estás tranquilamente en casa y recibes un mensaje inesperado:
“Tuve un accidente. Necesito que me transfieras dinero ahora. ¡Es urgente!”
El mensaje parece venir de un familiar o una persona conocida. Te preocupas y tu primera reacción es querer ayudar. Pero ¡cuidado! Podrías estar frente a un intento de fraude.
Los delincuentes suelen utilizar situaciones de emergencia para provocar una reacción inmediata. Saben que, cuando sentimos miedo por alguien que queremos, podemos actuar impulsivamente. Incluso pueden utilizar información personal o mensajes de voz que parecen provenir de alguien conocido para hacer más creíble su historia.
¿Cómo espantar a este fantasma?
- No transfieras dinero sin confirmar primero la situación.
- Comunícate directamente con tu familiar o conocido utilizando un número que ya tengas registrado.
- Si no logras contactarlo, consulta con otra persona de confianza.
- Desconfía si te presionan para transferir inmediatamente o te piden mantener la situación en secreto.
Recuerda: antes de realizar cualquier transferencia inesperada, verifica. Unos minutos pueden marcar la diferencia entre ayudar a alguien y caer en una estafa.
Segunda puerta: la maldición del enlace sospechoso
Un clic puede abrir la puerta a un fraude
Sigues avanzando por nuestra casa del terror cuando aparece una nueva amenaza.
Tu celular recibe un mensaje:
“Hemos detectado movimientos sospechosos en tu cuenta. Ingresa aquí inmediatamente para evitar el bloqueo”.
El mensaje parece oficial. Tiene un tono serio y asegura que debes actuar rápidamente para proteger tu dinero. Pero detrás de ese enlace podría esconderse una página falsa diseñada para obtener tus claves o información personal.
Esta modalidad se conoce como phishing, una técnica de fraude en la que los delincuentes se hacen pasar por empresas o instituciones confiables para engañar a las personas.
Y aunque el mensaje parezca auténtico, recuerda que las apariencias engañan. ¡Especialmente cuando hablamos de disfraces!
¿Cómo romper esta maldición?
- No abras enlaces inesperados que soliciten información personal o financiera.
- Nunca ingreses tus claves en páginas a las que llegaste mediante mensajes sospechosos.
- Accede directamente a la aplicación o sitio web oficial de tu institución financiera.
- Si recibes una alerta sobre tu cuenta, verifica la información a través de sus canales oficiales.
Recuerda: si un mensaje te obliga a actuar con urgencia, detente antes de hacer clic. No todo lo que parece oficial es realmente confiable.
Tercera puerta: el misterio del código secreto
Hay secretos que nunca debes compartir
Llegamos a la última habitación de nuestra casa embrujada.
De pronto, recibes un código de verificación en tu celular. Minutos después, alguien te llama.
“Hola, soy del área de seguridad. Necesito que me indiques el código que te acaba de llegar para proteger tu cuenta”.
La persona parece amable, habla con seguridad e incluso podría conocer algunos de tus datos personales.
¿Eso significa que puedes confiar?
¡No necesariamente!
Los delincuentes pueden hacerse pasar por ejecutivos o representantes de instituciones financieras para solicitar información confidencial. Los códigos de verificación son mecanismos de seguridad que ayudan a proteger tus cuentas y operaciones. Compartirlos con terceros puede facilitar accesos u operaciones no autorizadas.
¿Cómo proteger tus códigos secretos?
- Nunca compartas tus claves ni códigos de verificación.
- Desconfía si alguien solicita esta información por teléfono, correo electrónico o mensajería.
- No asumas que una persona es confiable solo porque conoce algunos de tus antecedentes.
- Si recibes una solicitud sospechosa, termina la comunicación y contacta directamente a tu institución financiera por sus canales oficiales.
Recuerda: tus claves y códigos son personales. Ninguna historia de terror debería convencerte de entregarlos.
Compartir estos consejos con familiares y amigos también puede ayudar a que más personas estén preparadas frente a posibles estafas.
En Coopeuch creemos que la educación financiera es una herramienta fundamental para tomar mejores decisiones y cuidar lo que tanto esfuerzo cuesta conseguir. Así que, la próxima vez que recibas una llamada inesperada, un enlace sospechoso o una solicitud de información confidencial, recuerda:
DETENTE | VERIFICA | DECIDE CON CALMA
Porque este Halloween, el mejor truco para enfrentar el fraude es no caer en sus trampas.